Pablo Carballada

Que ben vos preste!

Arquivos de Decembro de 2006

Navidad, falsa Navidad

Si alguien piensa que la Navidad perdió su significado original… Bueno, pues ni sí ni no. Podéis dedicar unos minutos a los siguientes devaneos y a ver a qué conclusión llegáis. Como el tema es bastante complejo, vayamos por orden cronológico:

EL SOLSTICIO DE INVIERNO

A quien se pase por este curruncho de vez en cuando le sonará la idea de una fiesta pagana que se convierte en arraigada tradición católica por obra y gracia de un Papa. Pues la Navidad no iba a ser menos.

La festividad del solsticio de invierno y los días que le siguen es tan vieja como la humanidad. Es un hecho natural, un fenómeno astronómico que se produce cada año entre el 21 y el 22 de diciembre. El solsticio invernal es la noche más larga (y el día más corto) del año, lo que para nosotros es el comienzo del invierno. Es lógico pensar que muchas culturas antiguas creían que el sol nace en ese día, ya que a partir del solsticio de invierno los días se hacen más largos.

EL NACIMIENTO DEL SOL

Las diferentes culturas de la Antigüedad interpretaron este fenómeno natural a su manera, aunque se pueden apreciar rasgos comunes en todas ellas e incluso coincidencias con la Navidad actual.

Por ejemplo, los persas celebraban, coincidiendo con el solsticio invernal, el nacimiento del Dios del Sol, más conocido como Mitra. Esta fiesta, el Yalda, todavía se sigue celebrado en Irán desde hace 4000 años, en sus diferentes versiones y a pesar del Islam.

Y ya que estoy en Irlanda, según los celtas, el sol moría crucificado cada 24 de diciembre (3 días después del solsticio de invierno), y luego resucitaba para volver a completar su ciclo. De aquí viene la cruz celta, que representa el ciclo solar sobre la cruz, y cuyo origen se remonta a 1000 años antes del Cristianismo.

LA SATURNALIA

El paso intermedio entre el ancestral rito del solsticio de invierno y la Navidad se lo debemos a la cultura romana. Nuestros amigos los romanos lo daban todo durante la Saturnalia, un festival que se celebraba en honor a Saturno, Dios de la agricultura, que duraba una semana, incluía el solsticio de invierno y culminaba con el Nacimiento del Sol Invencible el 25 de diciembre.

Las fiestas se inauguraban con un sacrificio en el templo de Saturno, seguido de un banquete público. Los esclavos eran liberados de sus obligaciones, por eso también era llamada la "Fiesta de los Esclavos". Los romanos posponían las guerras y los negocios y había intercambio de regalos… En fin, la Navidad romana.

EL NACIMIENTO DE JESÚS

En la primavera del año 748 de la fundación de Roma, año 4 a.C. en nuestro calendario actual, nació Ieshuá ha Notzri (Jesús de Nazaret en castellano), parece ser que en la aldea de Belén, aunque algunos autores lo sitúan en Nazaret o Cafarnaum.

Como veis, no era ni el 25 de diciembre ni el año 0. La Biblia no dice nada acerca del día exacto del acontecimiento, aunque lo más probable es que Jesús haya nacido entre el 15 de abril y el 20 de mayo, si atendemos a los pocos datos que nos dan los Evangelios acerca de la meteorología y las costumbres de sus paisanos en las fechas del nacimiento.

Tampoco se dice nada del año, o mejor dicho, los escritos de Mateo y Lucas dan algunos datos, pero se contradicen, como en tantas otras cosas. En esto damos por bueno el dato de Mateo, o quien quiera que fuese el autor de su Evangelio, que nos dice que Jesús nació durante el reinado de Herodes el Grande, que terminó en el año 4 a.C. Fue este rey el que ordenó el asesinato de los niños de Belén menores de 2 años en los días alrededor del nacimiento de Jesús, y que se conoce como la Matanza de los Inocentes. Se sabe que Herodes murió unos días más tarde, con lo que el nacimiento de Jesús fue datado en el año 4 a.C.

PRIMEROS TIEMPOS DEL CRISTIANISMO

No hay Navidad. Ni Ireneo ni Tertuliano citan el Nacimiento de Jesús entre las celebraciones del cristianismo primitivo. Parece que fue la Iglesia de Alejandría la primera en hablar del tema, cuando algunos teólogos egipcios fijaron la fecha en el 20 de mayo del año 28 de Augusto, aunque en esa época se consideraba una costumbre pagana celebrar los aniversarios.

INVENCIÓN DE LA NAVIDAD

Pasaron unos cuantos siglos desde que Jesús nació hasta que se empezó a celebrar la Navidad.

Estamos en el siglo IV y ésta es la situación: La primitiva Iglesia se ha convertido en una institución poderosa que domina en todo lo que fue el Imperio Romano. En estos momentos algunos de sus problemas, que no eran pequeños, eran los obispos disidentes que defendían distintos puntos de vista sobre cómo entender el cristianismo y cómo adaptarlo a los diferentes pueblos del mundo conocido. Estos obispos, convertidos en auténticos líderes religiosos, o herejes, para la Iglesia oficial, hicieron temblar los cimientos de la institución y fueron eliminados. Los más notables fueron Prisciliano, quien extendió su teología desde Galicia al resto de la península y sobre todo Arrio, quien negaba la divinidad de Jesús y logró convertir a gran parte de la Europa cristiana a su fe.

Para acabar con este debate, y tras condenar el arrianismo como herejía, parece que fue el Papa Julio I quien decidió convertir la celebración del Nacimiento del Sol en la del Nacimiento de Jesús Cristo, el Hijo de Dios. No fue difícil, al pueblo le gustaba la fiesta y su carácter pagano se fue diluyendo poco a poco en la celebración cristiana.

LA NAVIDAD, HOY

Hoy, como siempre en los últimos años, todos los honorables ciudadanos del Primer Mundo con suficiente dinero en el bolsillo nos lanzamos como hienas sobre centros comerciales, tiendas de juguetes o cualquier tenderete en el que se exponga el menor indicio de merchandising navideño.

El significado religioso, como es natural, cada vez tiene menos vigencia en una sociedad cada vez más laica. Esto me alivia y también el hecho de que la semana loca de fiesta de los romanos ha sobrevivido a la noche de los tiempos.

5 comentarios

Entrada anterior »